lunes, 7 de marzo de 2011

RICHARD BUCKMINSTER FULLER: EL VISIONARIO DEL SIGLO XX

"Si el éxito o el fracaso de la vida en este planeta dependiese de quién quieres ser tú, y de qué es lo que quieres hacer, ¿quién querrías ser? ¿Qué querrías hacer? “
 Richard Buckminster Fuller(1895-1983)

Si entendemos por visionario alguien que es capaz de anticiparse a los problemas y sugerir soluciones con décadas de adelanto, Richard Buckminster Fuller indudablemente lo era; temas como el cambio climático o la desaparición de los recursos naturales y energéticos, actualmente sin resolver, ya preocupaban a Fuller hace más de ochenta años.
No es fácil saber quién era realmente Buckminster Fuller, ya que su vida se oculta detrás del mito de un personaje que él mismo estuvo encantado de alimentar
Durante su vida, Fuller buscó respuesta a la pregunta “¿Tiene la humanidad una posibilidad de sobrevivir final y exitosamente en el planeta Tierra y, sí es así, cómo?” A partir de esta pregunta, empieza a explorar los principios de la eficiencia energética y la eficiencia de materiales en los campos de la arquitectura, la ingeniería y el diseño.
Preocupado por la sostenibilidad y por la supervivencia humana en el sistema socioeconómico actual, fue optimista acerca del futuro de la humanidad; definía la riqueza en términos de conocimiento como la «capacidad tecnológica de proteger, criar, apoyar y acomodar todas las necesidades de la vida», siempre basándose en el análisis de la condición de lo que él denominaba «Nave Espacial Tierra»
Fuller nunca tuvo miedo a los fracasos, y su curiosidad constante le hizo acercarse a multitud de disciplinas. Su pasión por crear un sistema alternativo de geometría le abre la puerta del que sería su mayor éxito técnico y creativo: las cúpulas geodésicas. Trabajó de manera simultánea en los planes y proyectos que abarcaban desde casas, coches, barcos y juegos hasta transmisores de televisión. A su labor como investigador y maestro en numerosos colegios y universidades a partir de 1948, se une la publicación de numerosos tratados sobre geometría y filosofía, ciencia y temas sociales.
Lo que convierte a Fuller en una figura especialmente relevante es la impresión de que lo más importante de su obra no fueron sus propuestas concretas para reinventar la casa, el coche o la ciudad, sino su capacidad para forjar ideas inspiradoras y transformadoras que se dejan sentir ahora en incontables lugares. Dos de los conceptos más contemporáneos de nuestro tiempo, "sostenibilidad" e "innovación", estaban presentes en su lenguaje
Desde su muerte en 1983 la importancia de sus descubrimientos, radicales inventos, y propuestas se ha acentuado con la constatación de que los recursos del mundo no son infinitos y deben ser manejados con la mayor economía y la atención.
Propuso una nueva clase de diálogo fluido y fértil entre la ciencia, el arte y la tecnología, y planteó que el mejor maestro de los creadores y el más eficiente de los diseñadores debía ser la naturaleza.

En el campo de la vivienda, su primer experimento fue la torre 4D, torre de apartamentos de peso ligero y prefabricada de varios pisos que se entregarían en cualquier lugar del mundo transportada por una “aeronave"
Partiendo de su concepción de la vivienda como “maquinas para vivir”, Fuller va más allá y la define como “un sistema para satisfacer las necesidades humanas de protección contra los elementos, privacidad e higiene”, buscando soluciones que se presten a su producción en masa, según él solo así se podrían reducir los costos y hacer el producto asequible a la mayor parte de la población.
El proyecto 4D consiste en una torre con las áreas habitacionales suspendidas de un mástil central. La razón por la cual propone suspender los pisos es para lograr una estructura más ligera y fácilmente transportable de la fábrica al sitio de erección. La planta de los pisos en la Torre 4D era hexagonal y todos los servicios estaban incorporados al mástil que también tenía un molino en la cúpula para captar la energía del viento. En la selección de materiales Fuller demostró su gran capacidad para innovar: el mástil era de aluminio, mientras que las paredes, ventanas y techos eran de plástico (materiales relativamente nuevos en esa época)
Un sistema central de circulación de aire surtía la ventilación y calefacción de cada unidad; otro sistema central de aspiración y de aire comprimido facilitaba la limpieza. De noche, la luz era proyectada dentro del mástil y la iluminación llegaba a cada ambiente por medio de un sistema de espejos y prismas.
Cada estructura tenía tanques para agua, sistema séptico y fuente propia de energía, comportándose de una manera autosuficiente.
El concepto de transportar las unidades por dirigible era una extensión de su interés en artefactos aéreos. En 1927 ya anticipaba cómo, en un futuro próximo, las aeronaves facilitarían el transporte a cualquier punto del planeta, sin necesidad de transbordos
Esta idea no paso de la fase de anteproyecto, pero Bucky, como le llamaban sus alumnos, no se desanima y desarrolla en 1929 la versión de vivienda unifamiliar del edificio 4D, a la que denomina la casa Dymaxion.4. El nombre de Dymaxion (dinámico y máximo) fue acuñado por el vendedor Waldo Warren, quién después de escuchar hablar a Fuller durante dos días, ideó un sinfín de combinaciones de silabas sacadas de su vocabulario altamente idiosincrásico; finalmente encontró la palabra que le parecía reflejaba la personalidad de Fuller.
Ésta vivienda es básicamente un piso de la estructura 4D, suspendido un par de metros sobre el nivel del terreno, de tal manera que permite estacionar automóviles bajo el área habitacional.

Tras la entrada de los Estados Unidos de América a la Segunda Guerra Mundial, Fuller planteó al gobierno la necesidad de convertir la enorme industria aeronáutica militar en una con propósitos civiles, y a fines de 1944 previno la demanda de vivienda que se produciría con el retorno de las tropas al concluir la guerra, y propuso desarrollar un proyecto para la producción de vivienda en fábricas de aviones. De esa manera, las fábricas continuarían funcionando crearían empleos, y la demanda para viviendas sería satisfecha al mismo tiempo.
El gobierno aceptó la propuesta. Al igual que los diseños de vivienda 4D y Dymaxion, la casa Wichita era de forma circular y la estructura íntegra estaba suspendida de un mástil central; pero esta vez la vivienda estaba próxima al terreno y anclada al mismo.
Describiendo el concepto de la casa Wichita para la revista Fortune, en abril de 1946, Fuller reitera su convicción de que si vamos a proveer vivienda digna para todos, "el albergue tendrá que ser producido industrialmente en grandes cantidades"
En 1928, había concebido un coche volador con alas inflables que se modificó en los años posteriores en un vehículo de carretera simplificando la parte posterior la cual se levantaría en una elevación aerodinámica En 1933 presentó sus planes para las tres ruedas del coche Dymaxion con dirección trasera y tracción delantera propulsado por un motor Ford.
En concepto y diseño este automóvil era muy diferente a otros de la época. La primera versión del automóvil fue construida en 1934: el vehículo era totalmente aerodinámico y parecía el fuselaje de un pequeño avión al cual le faltaban las alas.


Fuller se convenció de la necesidad de elaborar un Mapa del Mundo en el que se pudiera ver el mundo entero de una vez, Este Mapa del mundo fue su intento de resolver el problema de representar un mundo esférico sobre una superficie plana, con escala real, verdadera dirección y configuración correcta. Se trata de una proyección de la esfera terrestre sobre un icosaedro, lo cual minimiza la distorsión al aplanar el globo terrestre, por lo que la representación de las masas terrestres es más exacta.
Además forma los 20 triángulos del icosaedro de tal manera que la continuidad de la masa terrestre es evidente y, consistente con su ideología, no pone ninguna frontera política: el mundo sin fronteras. Este mapa es conocido como el Dymaxion Air Ocean World Map (Mapa Mundial Aire Océano Dymaxion)
La base de su gran descubrimiento, la cúpula geodésica fue su investigación en el campo de la geometría
En el ámbito universitario Fuller enfoca sus energías en la investigación de la geometría estructural. El estudio de volúmenes lo lleva al tetraedro, el cual es la estructura más estable y más resistente a la compresión. También estudia la esfera, el volumen con la relación más alta entre volumen contenido y superficie, y con mayor resistencia a la presión interna. Combinando 20 tetraedros se forma un icosaedro, el cual se aproxima a la esfera. Para mayor aproximación a la esfera se pueden truncar las puntas del icosaedro Este tipo de estructuras presenta la mejor relación entre volumen, contenido y resistencia, puesto que las fuerzas se reparten de manera pareja por toda la estructura. Fuller llamó a este tipo de estructuras: estructuras geodésicas. Las estructuras geodésicas6 son un ejemplo por excelencia de la máxima eficiencia en uso de materiales: la esencia de la filosofía de diseño de Buckminster.

Sus estructuras geodésicas llaman la atención en los ámbitos de la arquitectura y la ingeniería y en 1953 Fuller es comisionado para diseñar un domo para cubrir un patio redondo al centro de un edificio que se estaba proyectando para la Compañía Ford. El área por cubrir tenía 30 m de diámetro. Un domo convencional de acero de esas dimensiones hubiera pesado 160 toneladas, mientras que el domo geodésico peso solamente ocho toneladas y media.
Para la Trienal de Milán, en 1954, Fuller presentó un domo de 12 m de diámetro construido de cartón corrugado. Las instrucciones de ensamblaje estaban impresas sobre el mismo cartón. Una vez en el sitio, el cartón fue cortado, doblado y engrapado para ensamblar el domo. Casi todas sus facetas tenían ventanas triangulares, permitiendo que el interior estuviera bien iluminado y creando una vista muy interesante desde el exterior, particularmente de noche.


Hacia fines de la década de los años cincuenta y en la década de los sesenta, empezaron a surgir domos por todo el mundo con dimensiones de 50, 100 y más metros de diámetro. Más de dos mil domos se construyeron en esos años.
La estructura geodésica que se convirtió en un icono de su época fue la utilizada para el pabellón de los Estados Unidos en la Feria Mundial de Montreal de 1967 (Expo 67), el colaborador principal para esta obra fue el arquitecto japonés Shoji Sadao, quien trabajaba en la oficina de Fuller en esa época

Sus inquietudes quedan reflejadas en su obra literaria, algunos de sus libros, como “Sinergética: Exploraciones en la Geometría del Pensamiento” o “Manual de Instrucciones para la Nave Tierra” nos dan una idea del compromiso social de sus pensamientos.


En 1938 publica el libro Nine Chains to the Moon (Nueve cadenas a la luna), en el que expone sus ideas de cómo la tecnología debe ser puesta al servicio de la humanidad, pues para él es la función primaria del diseñador. En este libro Fuller despliega su manera de pensar poco convencional con conceptos como el que las materias primas deberían ser alquiladas por los usuarios; este concepto es análogo a lo que hoy en día se conoce como reciclaje. Fuller parte de una base filosófica mucho más profunda: los recursos del planeta no le pertenecen a ningún individuo, corporación, nación o generación, por lo tanto, estos recursos deben ser utilizados de tal manera que no sean consumidos.
A fines de los años sesenta y principios de los setenta Fuller proyecta una ciudad de 200 000 habitantes totalmente autónoma que igual podría estar sobre la tierra o flotar sobre el agua, este proyecto no paso de fases preliminares
Sostenía que el diseño debe resolver no imponer, desde su punto de vista cualquier esfuerzo que no llenara estos requisitos no era diseño, era sencillamente arte.
Sus soluciones han tendido a ser vistas como ciencia-ficción lo que le ha restado aceptación.
Sin embargo, Bucky no buscaba aceptación; buscaba soluciones tecnológicas a necesidades humanas.
Su genio era su visión, la inquieta mente que poseía, y la facultad para relacionar lo que para otros no es evidente.
Su arquitectura barata, sostenible y nómada ha influido al movimiento de arquitectos humanitarios y activistas
Fuller escribió más de veinte libros, consiguió veintisiete patentes de sus inventos y recibió 47 doctorados honoris causa, además de numerosos premios. Fue nominado a Premio Nobel de la Paz en 1969 y murió de 1983 a los 88 años




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